Primeros discos duros USB 3.0

16.02.2011 07:56

USB 3.0 ya está aquí y poco a poco van apareciendo los primeros productos que cuentan con este nuevo estándar. Nos adentramos en los beneficios reales de estos discos duros y cómo evitar algunos problemas cuando compremos estos productos de próxima generación.

Cuando se sienta enfrente de su PC, esperando a que algo se transfiera desde su dispositivo de almacenamiento portátil, los segundos se convierten, en muchas ocasiones, en interminables minutos. Y los minutos, en horas. Hacer un backup con productos con USB 2.0 parece algo muy lento, por lo que incluso muchos usuarios declinan hacer esta tarea tan fundamental para la seguridad de sus datos y el buen funcionamiento de su sistema.

En estos escenarios de transferencia de información es donde el nuevo estándar USB 3.0, también conocido como SuperSpeed, y su teórica velocidad de transferencia de hasta 5 gigabits por segundo (según promete el USB-IF, el USB Implementers Forum) cambiarán a mejor la vida del usuario. Si las pruebas que la edición americana de PC World ha llevado a cabo de cuatro nuevos discos duros USB 3.0 de Buffalo Technology, Iomega, Seagate y Western Digital son representativos, el cambio promete ser dramático.Primeros discos USB 3.0

La impresionante velocidad que se alcanza con USB 3.0 es su razón de ser primaria, pero gran parte de su potencial es su compatibilidad con productos USB 2.0, la anterior versión del estándar. Eso sí, se necesita un nuevo cable y un nuevo adaptador (o que la placa madre tenga, de serie, soporte para USB 3.0) para alcanzar el rendimiento de la tercera versión de este estándar. En cualquier caso, se puede seguir utilizando un dispositivo USB 3.0 en un puerto USB 2.0 y alcanzar el rendimiento de la segunda versión. También se podrán utilizar productos USB 2.0 en puertos USB 3.0, aunque no notaremos este incremento de velocidad.

La tecnología que está tras USB 3.0 se parece mucho más a PCI Express que a USB 2.0. La compatibilidad con versiones anteriores viene dada por el diseño inteligente que se ha hecho del conector y por un bus dual. Los diseñadores han añadido cuatro líneas de información y un cable para las nuevas señales USB 3.0, además de mantener el actual par de líneas de datos que se utiliza en los dispositivos USB 2.0. Las dos tecnologías comparten la energía y los cables, pero están separadas.

Así pues, el conector USB 3.0 se ha diseñado con una serie de modificaciones que se ajustan a estas líneas de información extras. Si examinamos el interior de un puerto USB 3.0 del tipo A con su tradicional forma rectangular, veremos que comparten el mismo tamaño que un puerto USB 2.0.

Este cable puede parecer un USB 2.0, pero está diseñado para la tercera versión del estándar. Sin embargo, el puerto también tiene cinco pequeños contactos adicionales para las nuevas líneas USB 3.0. Cuando se conecta a un conector 2.0, utiliza los cuatros contactos originales; cuando se conecta a un conector 3.0, utiliza los otros cinco. Dado que las placas madres y los PC se venden con puertos USB 2.0 y 3.0, su plástico aislante (para permitir distinguirlo) debe ser azul brillante en los puertos USB 3.0 y negro en los puertos USB 2.0. En los puertos tipo B y mini conectores también se pueden observar diferencias similares.

Otro beneficio potencial de USB 3.0 es que está diseñado para consumir un tercio de la energía que necesita su antecesor. Los creadores han conseguido esta marca reduciendo algunos de los requerimientos de mantenimiento de USB. Con USB 3.0, la interfaz transmite los datos sólo al enlace y al dispositivo que necesita dicha información, lo que permite al resto de productos permanecer en un estado de bajo consumo cuando no se necesita que estén operativos. Este cambio afecta sólo al bus USB, no a la energía que los periféricos USB exigen para sus propias operaciones, aunque lo cierto es que poder realizar sus tareas de manera más rápida también signifique un menor consumo energético.

Así pues, la revolución USB 3.0 está llegando y cada vez se venden más productos certificados como SuperSpeed USB 3.0, lo que incluye controladores, tarjetas adaptadoras, placas madre (de Asus, Gigabyte, Intel y otros) y discos duros. Sin embargo, el cambio no será automático. Según In-Stat Research, será en 2013 cuando más de uno de cada cuatro productos USB soporten este nuevo estándar.

Esta lenta transición no es particularmente sorprendente, si tenemos en cuenta que aún no se han anunciado periféricos y dispositivos de electrónica de consumo. Algunos productos, como teclados y ratones, no se beneficiarán del incremento de rendimiento que aporta USB 3.0. Otros, como cámaras digitales y grabadores de vídeo, sí, aunque no se espera que hasta el próximo año empiecen a incorporar este estándar.

 

Mayor rendimiento Primeros discos USB 3.0

La teórica mejora en las transferencias que ofrece USB 3.0 es realmente notable: un salto diez veces mayor hasta los 5 Gbps sobre el actual USB 2.0, que alcanza unas velocidades máximas teóricas de 480 Mbps.

Pero, ¿cómo se comporta USB 3.0 en el mundo real? Pues bastante bien, según lo que parece.

Para determinar la veracidad de las promesas que hace el USB-IF, hemos puesto en marcha cuatro unidades SuperSpeed USB 3.0 en nuestras pruebas, que incluyen tandas de operaciones en una larga cantidad de pequeños archivos, transferencia de archivos muy pesados y un escaneo de virus que hace especial hincapié en la velocidad del disco duro. Tres modelos eran unidades externas de 3,5 pulgadas para sobremesa: DriveStation USB 3.0 HD-HXU3, de Buffalo; eGo Desktop USB 3.0 de Iomega; y My Book 3.0, de Western Digital. La cuarta unidad es BlackArmor PS 110 de Seagate, una unidad portátil de 2,5 pulgadas.

Tres unidades venían formateadas con el sistema de archivos NTFS, que es más eficiente que el FAT32 en el que venía formateada la unidad de Buffalo (el único beneficio de FAT32 es que tanto los PC como los Mac pueden leer y escribir en la unidad). Afortunadamente, Buffalo ofrece la opción de reformatear el disco a NTFS, algo que hicimos, por lo que nuestras cuatro pruebas muestran estos resultados.

En las pruebas llevadas a cabo en los Laboratorios PC World, las unidades evaluadas utilizando USB 3.0 se mostraron notablemente más rápidas cuando utilizaban FireWire 800 (hasta un tercio más rápidas). Podemos decir que las unidades USB 3.0 pueden ser comparadas, en velocidad, con las unidades eSATA, que seguía superando a USB 3.0 en un par de métricas de rendimiento.

En comparación, la velocidad de los USB 2.0 parecía una tortuga. Dependiendo de la prueba realizada, USB 3.0 se mostró hasta 3,5 veces más rápido y siempre más del doble que la que alcanzamos con la anterior versión.

De los tres modelos de sobremesa (cada uno de ellos con un disco duro interno de 3,5 pulgadas), el Western Digital My Book 3.0 es el que se muestra como el más rápido de todos, seguido del modelo de Buffalo y el de Iomega. Las diferencias entre los modelos son, no obstante, apenas unos segundos en la mayoría de las pruebas de lectura y escritura. Las grandes diferencias se observan en las pruebas realizadas para encontrar malware, con una diferencia de 24 segundos entre la unidad más rápida (Western Digital) y la más lenta (Buffalo).

Las unidades portátiles siempre adolecen de diferencias en rendimiento, debido simplemente a que tienen una velocidad rpm menor. Por tanto, no sorprende que la unidad portátil Seagate BlackArmor PS 110 no fuera tan rápida como los modelos de sobremesa evaluados. Sin embargo, entre las unidades portátiles que hemos analizado, este modelo es el segundo mejor, sólo superado por el WiebeTech ToughTech XE Mini 500GB, probado sobre eSATA.

En las pruebas de consumo de energía, encontramos que el consumo medio en cualquier momento para las unidades USB 3.0 es algo superior que con USB 2.0 cuando se transfiere información. Sin embargo, dado que USB 3.0 lleva a cabo las tareas mucho más rápido, se puede concluir (multiplicando el consumo medio por el tiempo empleado) que hace el doble de trabajo por vatio consumido que con su predecesor.

Más allá de las métricas de rendimiento, USB 3.0 tiene un gran margen de comodidad y ventaja sobre eSATA, ya que, al contrario que éste, USB 3.0 fue diseñado con el almacenamiento removible en mente. Se puede conectar “en caliente”, puesto que nada más enchufar el dispositivo al ordenador, el sistema operativo lo reconoce y lo añade a la lista de equipos disponibles. Por el contrario, las unidades eSATA suelen exigir un reinicio del sistema para que éste reconozca el dispositivo.

Pero es más, dado que USB 3.0 es un puerto de conexión energética, no se necesita otra fuente externa de energía para que el producto funcione, como sucede con las unidades eSATA. La mayoría de los discos duros de 3,5 pulgadas, sin embargo, exigen más potencia que la que puede ofrecer un bus USB, por lo que estos modelos siguen necesitando contar con un adaptador AC.Primeros discos USB 3.0

 

Certificación USB 3.0

Una de las cosas a tener en cuenta cuando el usuario compre un producto USB 3.0 es el logotipo que certifica que es un producto SuperSpeed USB 3.0. Una etiqueta que asegura que el equipo que se está adquiriendo cumple con las especificaciones del nuevo estándar.

Sin embargo, es cierto que algunas compañías anuncian productos USB 3.0 sin tener la certificación oficial o el logotipo SuperSpeed. Un buen ejemplo de ello es, precisamente, el Buffalo Technology HD-HXU3, que fue la primera unidad en llegar al mercado. Las unidades de LaCie, que están en proceso de certificación, llevarán en un principio el logotipo creado por la propia LaCie para USB 3.0 (aunque los planes del fabricante son hacer notar en el empaquetado de los productos que estos han recibido la homologación oficial, llegado el momento).

Si algo tiene bueno todo esto es que, hasta que llegue el momento, el usuario no se ha de preocupar por si realmente está obteniendo las velocidades prometidas. En la transición de USB 1.1 a USB 2.0, los creadores de la última especificación escribieron los productos de tal manera que no tuvieron que alcanzar los 480 Mbps para ser catalogados como USB 2.0. Sin embargo, para que un producto sea considerado y certificado como USB 3.0, debe operar como mínimo a 5 Gbps.

 

Posibilidades de actualización

Es fácil actualizarse a USB 3.0 desde el ordenador de sobremesa. Basta con comprar tarjetas adaptadoras por menos de 30 dólares, pagar un extra por una tarjeta de Buffalo (unos 70 dólares) o elegir la unidad de Western Digital que incluye la tarjeta (y que cuesta unos 20 dólares más que el disco duro que se vende sin la tarjeta).

Sin embargo, la actualización desde un portátil puede ser un camino más complicado. Al menos que el portátil tenga una ranura ExpressCard para un adaptador como el que se entrega con el Seagate BlackArmor PS 110, el usuario no será capaz de añadir USB 3.0 al portátil actual.

Los nuevos portátiles, sin embargo, serán otra historia, al menos en teoría, puesto que, de momento, sólo HP y Fujitsu han anunciado soporte (aunque limitado) a USB 3.0 en sus portátiles. El fabricante taiwanés MSI ya ha anunciado que no tendrá USB 3.0 hasta el tercer trimestre de este año, como pronto. Los responsables de producto de los fabricantes, tanto de equipos de sobremesa como portátiles, alegan cuestiones de fabricación, como disponibilidad de chipsets en grandes volúmenes, y la necesidad de probar los chipsets USB 3.0, como razones para este retraso.Primeros discos USB 3.0

 

La última palabra

Velocidad, compatibilidad con versiones anteriores, consumo de energía… USB 3.0 es mucho más que todo esto. Es sólo algo más lento que eSATA y es mucho mejor solución para el almacenamiento removible o portátil.

eSATA seguirá siendo una solución atractiva a largo plazo, especialmente cuando lleguen las soluciones con 6 Gbps, conocidas como SATA-600. Sin embargo, y ahora que USB 3.0 ya está aquí, no extrañará comprobar cómo eSATA pierde atractivo a favor de USB 3.0 (al menos en términos generales y no en el mercado que exija un alto rendimiento). FireWire 800 se encuentra en una posición similar: más allá del soporte que ofrece para Mac, no tiene ningún beneficio tangible sobre USB 3.0.

Al final, la pregunta del millón es si el usuario quiere la velocidad que ofrece este nuevo estándar. Nosotros creemos firmemente que sí.

 

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